domingo, 30 de septiembre de 2012

LA NOVELA DE UNO MISMO


Deberíamos venir cada uno con una novela de uno mismo debajo del brazo. A medida que fuésemos avanzando en la vida, todo iría quedando ahí escrito. Lo que se ve y lo que no se ve. Absolutamente todos nuestros actos novelados desde el momento 0. Creo sinceramente que facilitaría mucho las relaciones interpersonales. Además muchos así, leerían algo alguna vez.

 Llevándolo a la práctica, sería algo así:

-¡Hola! Soy Mik. Encantado.
-Yo Periquita Pérez. Igualmente.
Automáticamente se intercambian las novelas.
-¡Uf! 3500 páginas. Pesa.
-470. El tuyo es ligerito.
-Genial, nos vemos en unos días ¿ok?
-Ok. Tú tienes más que leer, así que me llamas tú ¿te parece?
-Perfecto.

Al cabo de un par de semanas. Llamada.
-Un café a las 18:30. Metro tribunal.
-Genial.

Tras un saludo y el correspondiente intercambio, se piden los cafés.
-Oye. Creo que con Pepito Pérez te portaste un tanto mal.
-Lo se. Fue una mala época. A mi me ha gustado mucho aquella vez que tuviste que correr delante de una horda de gitanos. Está narrado muy cómico. No podía parar de reírme.

Después de terminar el café.
-Bueno Periquita ha sido un auténtico placer. Pero creo que no eres para mí.
-Si, lo cierto es que no pegamos ni con cola. Pero encantada de conocerte.
-Ya nos veremos.
-Si, ya nos veremos.
-Cuídate. 


lunes, 10 de septiembre de 2012

This Night We Rise


SILENT HAVOC - This Night We Rise



You're just a shame
digging your own grave
too deep too late for you to escape.

A mouth so full 
of all the lies you wish that were your true reality
Words won't drive me to hell

I've seen that look before so filthy, false and dead
show your fucking face
I'll break that mask now

This night we rise!
We rise above the rest
so high that we will break the sky
and you will fall
straight to hell, to hell, to hell

This is our creed
the voice of all who fight for truth
nothing will change this code 
it's unbreakable

Suck this cock you scum (Until you choke to death)
fuck all the lies you've been trying to spread 
and fuck all the time you have wasted in hate
Time is over now (We'll make you pay your debts)
to repent it's not an option

This night we rise x2

Words crawl like serpents
Truth stands and crushes their scales
Words crawl like serpents
and fade away

This is our creed x2
This is our creed
(the voice of all who) 
fight for the truth
(nothing will change this code)
Nothing...will change...this code
nothing... will change...
This is our creed
This night we rise

lunes, 27 de agosto de 2012

Zzz


Era un pueblito de costa, de esos de leyenda. Salido de entre las líneas de unas páginas ya caducas. Se erguía sobre los cabellos de montañas de ensueño y en lo más alto, al borde de los acantilados, presidía un castillo pantagruélico.

Una antigua plaza calzada en piedra le acogía a él. Caminó torpe de un extremo a otro y rozó a su paso el agua de la fuente con el dedo. Al fondo, la puerta abierta de una casita victoriana invitaba a entrar. Cruzó la puerta y sus ojos tardaron segundos en adaptar la visión a la penumbra. En un rincón estaba ella, con el rostro iluminado por el tenue haz de luz de una vela. El brillo de sus lágrimas deslumbraba.

Ella salió corriendo. Él la siguió por lo oscuros callejones que subían al castillo. Su carrera fue a llevarle a los espesos jardines de palacio. De pronto se encontró en un camino pavimentado. Rodeado de vegetación vestida por la luz de un cielo zafiro, miró a lo lejos. Las antorchas del camino empezaron a rugir. Las llamas alcanzaron unas dimensiones monstruosas y de entre ellas se alzó un corcel. Lo montaba una armadura negra como el carbón. El caballo relinchó con fuerza y emprendió la carrera hacia él. Lo atravesó, y el muchacho pareció paralizarse de terror. Cuando por fin reaccionó, sin poder creerlo, gritó. Unas olas del tamaño de un rascacielos comenzaron a cubrir el castillo. Corrió, pero el agua lo arrastró. Se precipitó al vacío del acantilado, pero cuando pensaba que todo estaba perdido, algo lo agarró.

Tras pasar las olas, el chico pudo mirar ya hacia arriba. Una mano suave sujetaba la suya. Era su mano. Era ella.


domingo, 12 de agosto de 2012

LO ABISAL DE LOS MOTORES






Dos cascadas oculares irrumpieron, sabiendo ya por qué, de lleno en un pesar.
Ser causa de un grave error muy caro. En peligro de lo tan añorado, que torna hostil al más dulce pastel de crema. Es necesario un atillo, con grosa piedra al extremo. Hurgar por dentro e introducir fuera. La grosa piedra hundirá en el infinito todo aquello que pesaba. Lo adherido en lo abisal de los motores.

Lo veré partir bajo mis pies y gritará –¡Soy tú!-. Y yo diré - ¡No!-.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Madera astillada, rocas y fuegos fatuos.


Horas atrás escuchaban mi hermano y un fuego fatuo que se apaga (espero que no por mucho tiempo) esas cosas que se alegan entre cebada fermentada y nubes de tabaco.

Nos poníamos al día en pasiones. Uno más bajito discernía sobre la madera: “Todos somos de madera. La madera cuantos más golpes recibe más se astilla. Toda pieza de madera necesita ensamblarse con otra pieza de madera para formar un todo. Una cómoda, un arcón o una mera estantería. La madera astillada ensambla mejor cuantas menos astillas posee. Por tanto La madera cuanto más astillada más compleja es de ensamblar.” El hermano y el fuego fatuo añadieron que era buena metáfora y sonrieron.



Los tres miraron al suelo. Dos con la esperanza de una lija o pulidora. El fuego fatuo con ganas de arder de nuevo.

Se me pidió hace tiempo un ave Fénix literario. Y surgió. Pero se fue volando. Emigró.

Ahora los restos de la ceniza que no se tornó pluma, se petrifican. Pero las rocas de metal con fuego se vuelven armas. Y con las armas se combate. 

domingo, 4 de marzo de 2012

Mirarse a uno mismo

Dicen que no está bien hablar de uno mismo. Denota egocentrismo.

Siempre me chocaron un poco las personas que repiten hasta la saciedad sus “es que yo creo”, “es que yo pienso”, “es que yo soy una persona que…”. Todos nos creemos con derecho a opinar sobre todo y pensamos que todo lo que queremos escupir es muy importante. Nótese el “rintintín”.

Como ni soy la Madre Teresa de Calcuta, ni tampoco Mahatma Gandhi. Voy a hacer algo que se presupone mal hecho. Desde hace tiempo atrás vengo queriéndome escasamente, por tanto, por contrariarlo y sin que sirva de precedente, voy a hablar de mí mismo.

Siempre fui uno de esos chicos que se sentaba atrás en clase. El que nunca hacía los deberes y no levantaba la mirada del pupitre. Miraba a la mesa por que la decoraba. Probablemente, no me enteré aquel día de cómo se hacía aquella ecuación de segundo grado por que estaba dibujándola. Retratando de tres cuartos a cualquiera de aquellas chicas guapas de clase a las que siempre caí bien, pero que me tenían como el raro.

Mientras tú te preocupabas de mirar a los chicos jugando al fútbol en los recreos y ver quién metía más goles o quién corría más. Yo me preocupaba de partirme la cara de buen rollo con mi otro amigo raro al más puro estilo Ip Man. Probablemente estuviésemos hablando sobre quedar y ver ese viernes tarde Demons (Lamberto Bava, 1985), mientras pasabas por delante, me sonreías, y de las profundidades de mis entrañas yo emitía algún tipo de voz de ultratumba que se asemejaría en su momento a un “Hoo…ola”. Te alejabas entre risas de complicidad con alguna otra amiga y seguramente pensarías en lo raro que era.

Muchos empezaron a tener sus “scooters”, a presumir de ellas, llevar féminas de un lado para otro, acercarlas a casa y demás viajes insustanciales. Servidor volvía a casa en su “skate”. Una pena que sólo fuese monoplaza. Tampoco habrías subido si fuese un vehículo para dos.

Yo escuchaba “casettes” que me grababa en casa. Circulaban por mis oídos ya entonces In Flames o Satanic Surfers. Para ti aquello era ruido. Tú te limitabas a escuchar los 40 Principales. Probablemente no tenías ni un mísero disco o “casette”. Mucho menos una camiseta de Laura Pausini, que decías que te gustaba. 

A pesar de todo ello, con el tiempo, me soplabas la respuesta en voz baja del ejercicio. Buscabas mi mirada cuando me sacaban a la pizarra y quedaba más que claro por mi cara que no tenía ni idea. Gesticulabas e incluso decías en silencio cosas para ver si podía entenderte.

A veces te acercabas a mi mesa entre clase y clase y me sorprendías con “quetales” o “¿Qué pintas?”. A lo cuál yo seguramente respondía: “Dibujas. Dibujar. Pintan los pintores, yo no soy pintor”.

Me preguntabas por mi música. Me pedías un casco para ver que horripilante estruendo de allí se desprendía. Me cogías el lápiz y escribías tu nombre en mi cuaderno. Me sacabas la lengua al pasar. Mirabas para atrás en clase por que sabías que estaba mirándote.

Mientras ellos observaban con caras largas. Entre risas les oías preguntar “¿Qué le decías al raro?” y con ellos disimulabas mejor que conmigo. Me mirabas cuando te ibas con este o aquel en la moto. Cuando tenías algún lío con alguno de ellos y a la salida te daban un beso después mirabas a ver si estaba. A veces lo veía, a veces no… Tantas relaciones esporádicas con miradas… tanta ausencia de palabras…

Con la fiesta vinieron  los excesos. De estupefacientes, alcohol y ego. De repente me comía el mundo. Otras compañías. Much@s de ellos otra serie de raros en mayor o menor medida. Y sobre todo las miradas por fin se volvían palabras y las palabras actos.
El “skate” empezó a darnos más disgustos que alegrías y empezó a quedarse en casa.

Es muy probable que si me encontrase ahora mismo con los dos Miks anteriores, a uno le hubiese dado un par de capones por bobo y al otro partido las piernas por gilipollas.
 Llegamos al Mik 3. Los 6 años de “ella”, que pasaron a ser los 6 años de “esa”. “Ella” sigue siendo al fin y al cabo. Pues si dicen que hay 3 grandes amores en la vida, supongo que aquel sería uno de ellos. Sin explayarme mucho con este Mik, pues ya me lamenté todo lo que me tenía que lamentar y más. Decir sólo que la compartí durante un año sin yo saberlo. 

A dicho Mik, sólo le pegaría cuando hablaba por teléfono. Por lo demás, le habría dado un par de consejos sobre como llevar la relación desde un comienzo. Lo mismo habiendo movido las fichas de otra manera hubiésemos ganado la partida. Una pena. Fue muy bonito lo bonito y muy feo lo feo.

Es muy curioso como hay, tras esto, un breve y esporádico Mik 5, que aparece durante unos escasos meses para “egonomizar” (atención al palabro de cosecha propia) su persona de forma fallida. Una especie de resurgir del Mik 2 pero no tan puro. Digamos forzado.

A este Mik no le diría nada. Que se desfogue.

Cuando se disipa la bruma, nos queda de nuevo una evolución del primer Mik. Como pensó Trey Park para el largometraje de South Park: Más grande, más largo y sin cortes.
Me auto-vacilo añadiendo que largo, tampoco mucho más. Pero alego que en el colegio, era de los más altos de mi clase. El problema fue que me quedé así. Mero chascarrillo.

Ahora deambulo a la deriva entre acordes, electrónica y ebriedad. Letras y no tantos dibujos (hay paro hasta para las musas). Y me hallo de nuevo al final, esta vez de una barra. En el grupo de personas, el que te mira desde atrás. El que mientras se vende la carne, calla y observa. Por que quién calla otorga y es mejor callar cuando no se tiene nada que decir. Yo seguiré ahí, escribiendo mi mierda, gritándola en los bolos, dibujando las excentricidades de mi cabeza en papeles y pensando una y otra vez cada noche que tiene que haber más.

¿Dónde tenemos el enchufe? Todo se me hace nada. Nadando por mantenerme a flote en una realidad que no me basta. Básicamente renuncio a la pescadilla por que siempre se muerde la cola. Lo compararé mejor con el Uróboros, no vaya a ser que alguien con lo de la pescadilla se vaya a pensar que me va a dar por la carne, que tornillos mentales habemos unos cuantos. Sólo busco la paz.

Al último Mik de todos no le puedo decir nada. Está en plenas facultades de maniobra. Pero por hacer un pequeño juego de palabras, tocando la paz mencionada atrás, añadiría el título de uno de los mejores discos de trash metal de la historia. Eso si, cambiando el sustantivo común abstracto, por un nombre propio.

Mik Sells… But Who’s Buying?

sábado, 24 de diciembre de 2011

EL FANTÁSMA DE LAS NAVIDADES PASADAS.

Con dicho título, no quiero hacer referencia a aquella anécdota que circuló durante largo tiempo en mi ya extinto y añorado entorno académico. Aunque cierto es, que nunca se me olvidará tal hecho y que siempre lo recordaré con una sonrisa en la cara.

Vengo a hablar de otro fantasma. Un fantasma, que me viene persiguiendo desde hace muchos años, desde mi niñez.

Las Navidades eran otra cosa. Antaño íbamos al pueblo, a veces nevado, y nos recibía mi tía en un hogar rústico que lustros atrás sirvió de morada y refugio a mi familia. Mi abuela estaba sentada junto a la lumbre y rápidamente mi tía abuela ocupaba una posición junto a ella nada más llegar. Llegaban el resto de mis tíos y mis primas con bolsas de regalos que luego abriríamos tras la cena (nada de Papá Noel).


Una vez estaba reunida la familia, se ponía algún villancico en el tocadiscos de vinilo (generalmente villancicos de folklore extremeño), y mientras las mujeres (y con esto no quiero que nadie se sienta ofendido. Alguna habrá) se ocupaban en la cocina de la cena, los hombres de la familia se dedicaban a partir los turrones, frutas escarchadas y demás dulces tradicionales navideños y tras fanfarronear sobre los vinos, preparaban grandes bandejas para después de cenar.

Los más jóvenes, nos dedicábamos a asar patatas a los pies de la chimenea y le poníamos queso encima. Siempre aguantando alguna frase de nuestros mayores a la voz de -¡Niño! No andéis tanto con la lumbre que os vais a mear en la cama.- Ansiosos esperábamos la hora de los dulces y de los regalos.

Se cenaba en abundancia y se debatía de todo tipo de temas, los mayores contaban historias de antaño, los de mediana edad farfullaban y los más pequeños mirábamos de reojo los turrones sin importarnos mucho sobre que se hablaba en la mesa. Después nos atiborrábamos de dulces y tras beber algún licor (probablemente sin alcohol), que a uno le hacía sentirse muy mayor, se daban los regalos y jugábamos con ellos mientras los adultos discutían dulcemente sobre alguna tontería y perdían los nervios en timbas de chincón.  

Al día siguiente toda la familia comía junta en la hospedería del Real Monasterio de Guadalupe y siempre pagaba la cuenta mi abuela. Y todos los años decía lo mismo –Mientras yo viva, vendremos aquí a comer y yo os invitaré el día de Navidad. Espero que cuando yo muera sigáis juntadoos todos.- Pero los mayores mueren…

Para mí la Navidad ya no existe… 

Ahora nos juntamos en nuestro piso de Madrid los que estamos aquí. Se agradece que mi tío siga viniendo de tan lejos. Pero el resto… Ya sólo es una llamada. Los regalos se convirtieron en un papelujo manoseado que no tiene más valor que el monetario. Ninguno nos preocupamos pos saber que nos haría ilusión a los demás, si acaso alguno te encasqueta algún trasto viejo que ya estorba en su casa. Todo se centra en que haya abundancia de comida de la que probablemente estemos comiendo restos varios días. Ya no hay árbol, el Belén se pone por lo que se pone… pero no el Belén de antes, tan sólo 5 figuras de barro que simbolizan el nacimiento… Ya no se invierte un día entero en colocar un portal y mil figuras, cada una con por qué que sólo tu sabías.

Para mí ya no es Navidad. La Navidad es una cosa de niños, es una época de magia, de ilusiones y de sueños… En el momento en que uno deja de ser niño, deja de existir la Navidad, ya a nadie le importan ni tu ilusiones, ni las ilusiones ajenas, sólo importan la comida a raudales que a veces parece salida de entre las líneas de George R.R. Martin por su abundancia y dificultad de preparación.

Para mi las Navidades se han transformado en glotonería y gula, en descontrolado consumismo innecesario, en aparentar que somos lo que no somos. Todo el mundo quiere ser bueno en Navidad, hacer buenas acciones. Pero… ¿Qué pasa el resto del año?

Una familia que ya se ha distanciado cuando han muerto sus mayores, que discute por política, que discute por el fútbol, que discute por dinero, por herencias, por tierras… ¿De eso no os acordáis el día de Navidad?

Espero que si tenéis niños en casa podáis disfrutar algo más que yo. Que les sigáis haciendo creer en la magia igual que yo lo hacía antes. Que mantengáis vivas sus ilusiones y que os preocupéis por saber cuales son esas ilusiones. No les desveléis nunca jamás que los Reyes Magos no existen, ni tampoco que Papá Noel son los padres. En el momento en que lo hagáis, empezarán a darse cuenta poco a poco de que para ellos ya no es Navidad.

Por cierto Papá Noel, esta mediodía ha salido usted en las noticias, y nos has dicho a los niños (pues yo lo sigo siendo y lo seré siempre; niño perdido, pero niño al fin y al cabo) que seamos buenos, que si somos buenos prometes no olvidarte de ningún niño este año. Permítame usted que lo dude. Creo que te olvidas de muchos más niños que de los que te acuerdas. Tanto por los niños que nacieron dónde no puede haber Papá Noel y nada puede hacerse, tanto por los otros, los niños que nunca dejaron de ser niños. Los niños grandes, los niños perdidos.